domingo, 27 de marzo de 2011

Apocalipsis informativa



A través de la pantalla de nuestra televisión sólo se ven ojos rasgados que transmiten  pánico, mascarillas que esconden declaraciones objetivas en boca de los que viven la situación en primera persona y titulares sobreimpresos que alertan sobre el peligro nuclear mientras que, sin embargo, en Japón, el país que ha sido azotado por un devastador tsunami y en el que se han producido graves daños en los reactores nucleares, los adultos siguen cumpliendo con su horario de trabajo, los niños juegan en el patio del colegio y la rutina continúa presente en la vida de millones de ciudadanos nipones. En medio del dolor, Japón da una lección de tranquilidad, prudencia y valentía que asombra al mundo. 

La información que están emitiendo los medios de comunicación occidentales no tiene nada que ver con la que reciben los japoneses. Los datos son los mismos, las formas no. La desmesura y el rumor apocalíptico con que se abren portadas y ediciones del telediario en países como España no se corresponden con la calma y la esperanza con que se están transmitiendo las últimas noticias del estado de la central de Fukushima a la población nipona. No se trata de alarmar exagerando la información, sino de proteger a la ciudadanía y evitar una ola de pánico que dé como resultado un estado de pánico en la sociedad japonesa.

Resulta imposible imaginarse la misma reacción en España ante circunstancias semejantes. Aquí, donde el que no se queja del frío que hace en la terraza del bar, cigarrillo en mano, lo hace de lo tarde que llega al trabajo por la reducción de la velocidad en las carreteras. ¿Responsabilidad ciudadana? La primera vez que lo oigo.

David Molina Vázquez.

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