domingo, 30 de enero de 2011

La mirada de un inocente


Ante la condena de los medios de comunicación, el acusado no tiene forma de evitar que la sociedad le señale como culpable incuestionable. No importa la ausencia de un juicio, el pueblo dicta sentencia desde el momento en el que el telediario abre su edición marcándole como “presunto” asesino. El entrecomillado es directamente suprimido por el receptor y, lo que es más grave, se publican portadas con titulares como “La mirada del asesino de una niña de tres años”. Lo hizo "ABC" el 28 de noviembre de 2009 refiriéndose a Diego Pastrana, un inocente que se vio sometido a un linchamiento mediático, policial y social injustificable.

La pequeña Aitana, hija de la pareja sentimental de Pastrana, ni fue maltratada, ni violada, ni asesinada. Falleció tras una serie de errores médicos y una caída de un columpio. Un médico juzgó a Diego debido a los cardenales que presentaba el cuerpo de la niña, y los medios de comunicación – y la sociedad en general - olvidaron el artículo 24.2 de la Constitución española, que establece el derecho a la presunción de inocencia. ¡Asesino!, chillaban. 72 horas después, caras de vergüenza.

Las disculpas no sirven cuando alguien ha sido humillado de tal manera. La hemeroteca siempre estará ahí para el que quiera volver a ver aquella portada, el inocente no olvidará el juicio popular al que se vio sometido y la sociedad seguirá juzgando como le venga en gana. Tal vez la solución sea comprobar en qué medios puede uno encontrar información documentada, imparcial y carente de las ansias de ventas y share que deriva en atropellos desconsiderados a la dignidad de las personas. Responsabilidad lo llaman.

David Molina Vázquez.

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